¿NOS PERDEMOS BUSCANDO EL SENTIDO DE LA VIDA?

Muchas veces confundimos el propósito con el sentido, la primera clave es distinguir entre propósito y sentido. Dichos términos suelen emplearse indistintamente, pero hay una diferencia entre ambos que me gustaría reflejar. El propósito es un objeto último o un fin que ha de alcanzarse. Es una meta. El sentido tiene que ver con el modo que comprende su vida sobre una base continuada. El sentido se encuentra en el modo en que ocurren las cosas, no necesariamente en el resultado final. La comprensión depende de la experiencia, y el sentido al igual que la experiencia es muy personal. Un propósito sería por ejemplo el querer aprender a tocar la guitarra, estudiar una carrera, ser médico, crear una familia… A lo largo de nuestra vida tenemos, la mayoría de nosotros, más de un propósito.

Entonces ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Qué sentido tiene mi vida?. El sentido de la vida como la propia frase indica no es otro que eso, sentir la vida, la vida no es para pensarla, sino para sentirla. Sentir cada instante, como cuando tomamos un café por ejemplo, sería estar tomando un café con esa actitud atenta a lo que estamos sintiendo en ese momento mientras tomamos el café, no pensarlo, sino sentirlo, saborearlo, no prestar atención a nada más que al hecho de que estoy tomando un café, con todos los sentidos focalizados al acto de tomar un café.

Éste es para mi el sentido de la vida, intentar sentirla lo más posible hasta en los pequeños detalles. Y esto es para mi también estar iluminado, vivir la mayor parte del tiempo que nos sea posible en la actitud contemplativa, conectándome, fusionándome con el acto que estoy realizando.

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