El coronavirus y Michel foucault.

Aquí estamos, siempre con la misma incapacidad para franquear la línea, para pasar del otro lado. Siempre la misma elección del lado del poder de lo que dice o hace decir.

Michel Foucault, La vida de los hombres infames

Michel Foucault afirmó que el poder decide a quién deja morir (sobre el poder y la resistencia en las sociedades disciplinarias y en las sociedades de control). ¿Sabemos de dónde provienen las distintas formas de violencia?, a menudo identificamos la violencia con actos violentos producidos en escenarios como las guerras, en las protestas entre manifestantes y cuerpos de seguridad, las violaciones y un largo etc. En éste tipo de violencia sabemos que un grupo o individuo intenta derrotar a otro. Pero la violencia tiene muchas otras formas, algunas muy sutiles, por ejemplo las políticas que abandonan a su suerte a los migrantes o los encierra en centros de detención, o las que permiten que haya regiones, incluso países, en situación de hambruna sin aplicar ninguna intervención internacional. De esta forma se deja morir a personas sin un solo disparo o bombardeo.

Es de vital importancia entender como funciona la violencia política para desmantelar la idea de que unas vidas valen más que otras (Judith Butler “la ficción de independencia individual versus la noción de interdependencia”). Por ejemplo en la comunidad de Madrid solo se trasladaban a aquellos ancianos que disponían de seguro médico privado, el resto se quedaba en su residencia a esperar su suerte. El presidente de catalunya declaró que no le importaba la crisis sanitaria, que lo importante es el proceso independentista, hay muchos ejemplos más de todo tipo de gobiernos y de distintos países, pero no quiero aburrir con los detalles. Mientras tanto las personas se están muriendo por la ineptitud y negligencia de los políticos (a fecha de hoy España supera las 35.000 muertes reconocidas, las no reconocidas doblan dicha cantidad), de todos y cada uno de ellos. Es responsabilidad de todos, no solo de los ciudadanos obviamente, con la diferencia de que a los ciudadanos se les sanciona y o confina, cercenando así sus libertades, sino son “responsables”. Sin embargo parece ser que a los políticos no les atañe la responsabilidad, nadie les exige abandonar sus cargos y sueldos por su ineficacia o privación de su libertad por su negligencia. muy al contrario algunos incluso ganan más votos. La verdad es que no entiendo como no sale más gente a la calle a protestar, reivindicar lo que nos pertenece.

El coronavirus ha sacado a la luz a crisis como el calentamiento global, los populismos o las desigualdades económicas y sociales. Lo que estamos viviendo no es un problema de ahora. Forma parte de nuestra forma de vida, solo que ahora se ha acelerado. Si hay movimientos que cuestionan el “statu quo” y algo están consiguiendo. Por ejemplo en Europa los activistas del cambio climático están teniendo impacto real en las políticas, en Latinoamérica los movimientos feministas, etc. Pero hay que encontrar la manera de acercar los movimientos sociales a las políticas electorales. Se necesitan figuras comprometidas que entiendan la importancia de escucharnos unos a otros, tenemos que avanzar en el desarrollo de la tecnología, no como instrumento de vigilancia, sino de liberación. Necesitamos interconectarnos globalmente para frenar la violencia y la destrucción del planeta. Debemos pensar como especie y formar un movimiento de solidaridad global, no exclusivamente económica. Hay que asumir la responsabilidad de organizar nuestra sociedad para que todos tengamos las necesidades básicas cubiertas. Es un proposición básica que busca la dignidad y la igualdad del valor de todas las vidas.

J. Ramón Peruga Artero.

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