INTERSUBJETIVIDAD, EL IMAGINARIO COLECTIVO.

INTERSUBJETIVIDAD, EL IMAGINARIO COLECTIVO.

Para entender esta relación necesito explicar la diferencia entre objetividad, subjetividad y intersubjetividad. En el escrito de sujeto disciplinado a sujeto ético hablo con más detalle de las subjetividades que nos conforman como individuos, la intención es ahora hablar de la intersubjetividad que nos conforma como grupo.

Objetividad, un fenómeno objetivo existe con independencia de la conciencia humana y de sus creencias. Por ejemplo la gravedad, no es un mito, existiría aunque no existiese la especie humana.

Subjetividad, es algo que existe en función de la conciencia y creencias de un único individuo, y desaparece o cambia si este individuo concreto cambia sus creencias. Por ejemplo hay muchos niños que durante su infancia creían en un amigo imaginario, ya en la adultez, dejaron de creer en él, por lo tanto el amigo imaginario desaparece.

Intersubjetividad, como tal existe dentro de una red de comunicación que conecta la conciencia subjetiva de muchos individuos. Si un individuo cambia sus creencias o muere, afectará poco o nada en dicha red. Sin embargo, si la mayoría de individuos de la red mueren o cambian sus creencias, el fenómeno intersubjetivo mutará o desaparecerá. Los fenómenos intersubjetivos existen de una manera diferente a los fenómenos físicos como la gravedad, pero sin embargo su impacto en el mundo humano puede ser enorme. Algunos de los motores más importantes de la historia humana son intersubjetivos, por ejemplo: Las leyes, el dinero, los dioses y las naciones.

IMAGINARIO COLECTIVO.

La revolución de la agricultura permitió a los humanos crear aldeas más grandes, después pueblos y, finalmente, grandes ciudades, todas ellas unidas por nuevos reinos y redes comerciales, etc. La agricultura nos llevó a poder alimentar a grandes grupos de personas, sin embargo, no fue suficiente ya que se multiplicaron los conflictos. Si no se puede llegar a ningún acuerdo, los conflictos se extienden, aunque los almacenes estén llenos. Cuando la revolución agrícola abrió oportunidades para crear ciudades atestadas e imperios poderosos, nació la necesidad de cooperar en masa. Entonces la gente invento relatos acerca de grandes dioses, patrias y sociedades anónimas, para proporcionar los vínculos sociales necesarios.

Pero no hemos de hacernos falsas ilusiones acerca de las “redes de cooperación en masa”, ya que no son siempre voluntarias y escasas veces igualitarias. La mayoría se han organizado para la opresión y la explotación. Las normas sociales que las sustentan no se basan en instintos fijados ni en relaciones personales, sino en la creencia en mitos compartidos. Un ejemplo de mito compartido (orden imaginario), lo encontramos en la declaración de los derechos de independencia de EE.UU. Que afirma compendiar principios universales y eternos de justicia, para los americanos todas las personas son iguales, pero por ejemplo en la India se cree en la diferencia de las castas (otro orden imaginario).

¿En qué sentido todos los humanos son iguales entre si?,¿existe alguna realidad objetiva, fuera de la imaginación humana, en la que realmente seamos iguales?,¿son todos los humanos iguales desde el punto de vista biológico?. Las respuestas a estas preguntas y muchas otras más que nos suscitan dicha declaración, nos da una idea de que la afirmación de que todos los humanos son iguales, es un mito. Creemos en un orden imaginario en particular no porque sea objetivamente cierto, sino porque creer en él nos permite cooperar de manera efectiva y forjar una sociedad “mejor”.

¿Cómo se hace para que la gente crea en un orden imaginario como el cristianismo, la democracia, o el capitalismo?. En primer lugar no admitiendo nunca que el orden es imaginado. Siempre se insiste en que el orden que sostiene a la sociedad es una realidad objetiva creada por los grandes dioses o las leyes de la naturaleza. Por poner unos ejemplos: Las personas son iguales, no porque lo dijera Thomas Jefferson, sino porque Dios los creó así. Los mercados libres son el mejor sistema económico, no porque lo dijera Adam Smith, sino porque estas son las leyes inmutables de la naturaleza.

También se educa de manera concienzuda a las personas. Desde que nacen, se les recuerda constantemente los principios del orden imaginario, que se incorporan a todas y cada una de las cosas. Se incorporan a los cuentos de hadas, a los dramas, los cuadros, las canciones, a las etiquetas, a la propaganda política, la arquitectura, las recetas y las modas. Lo que nos impide darnos cuenta de que el orden que organiza nuestra vida existe únicamente en la imaginación es que, el orden imaginado está incrustado en el mundo material y dicho orden imaginado, queramos o no, modela nuestros deseos.

Si realizando un gran esfuerzo consiguiera liberar mis deseos personales del dominio del orden imaginado, solo soy una persona. Con el fin de cambiar el orden imaginado he de convencer a millones de extraños para que cooperen conmigo. Porque el orden imaginado no es un orden subjetivo que existe solo en mi imaginación; más bien, es un oren intersubjetivo que existe en la imaginación compartida de millones de personas. No hay manera de salir del imaginario colectivo. Cuando echamos abajo los muros de nuestra prisión y corremos hacia la libertad, en realidad corremos hacia el patio interior de una prisión mayor.

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