Incendios sexta generación.

La transición hacia la agroindustria y la tragedia del paisaje abandonado

La pérdida de la economía extensiva y regenerativa

Existe una relación directa entre la transformación socioeconómica del campo y la vulnerabilidad del paisaje frente a los megaincendios. Históricamente, el modelo agroganadero tradicional en régimen extensivo —y más aún sus variantes de agricultura y ganadería regenerativa— no solo producía alimentos, sino que ejercía una labor clave de mantenimiento, resiliencia ecológica y cuidado de la fertilidad del suelo:

  • Destrucción del «paisaje en mosaico»: La agricultura y ganadería extensivas/regenerativas intercalaban cultivos, pastos, matorrales y bosque. Esta fragmentación natural actuaba como un freno físico y diverso que impedía que el fuego se propagara a gran escala de forma ininterrumpida.
  • Desaparición de la labor ambiental del pastoreo: El ganado en extensivo (ovejas, cabras, vacas) consumía el sotobosque y mantenía las fajas de vegetación despejadas. La agricultura regenerativa, además, fomenta la cobertura vegetal viva, la materia orgánica y la retención de agua en el suelo. Al abandonarse estas prácticas, la biomasa seca se descontrola y acumula un combustible altísimamente inflamable.

El impacto de la lógica del capital sobre el cuidado de la tierra:

el modelo intensivo

En las últimas décadas, grandes fondos de inversión y grupos agroindustriales han tomado un peso creciente en el sector primario. Buscando la máxima rentabilidad financiera por hectárea, el capital privado tiende a concentrarse en modelos intensivos o superintensivos de monocultivo e instalaciones de ganadería con miles de animales encerrados.

La paradoja socioeconómica: La ganadería y agricultura intensivas no producen incendios directamente sobre sus parcelas cerradas o regadas. Sin embargo, la lógica de mercado y la ventaja de escala de la agroindustria ahogan económicamente, desplazan y sustituyen al pequeño productor extensivo o regenerativo. El resultado es la desarticulación del tejido rural tradicional, el despoblamiento y la desatención del territorio montañoso o de menor rendimiento. El paisaje queda así privado de gestión activa y presencia humana.

El diagnóstico de la Organización de las Naciones Unidas (FAO)

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y diversas entidades ambientales internacionales respaldan este diagnóstico:

  • Defensa del silvopastorilismo: La FAO resalta que la ganadería extensiva, el silvopastorilismo y las prácticas agroecológicas/regenerativas constituyen herramientas esenciales para la resiliencia territorial, la fijación de carbono en el suelo, la conservación de la biodiversidad y la prevención de los grandes incendios forestales.
  • Riesgo para la seguridad alimentaria y la estabilidad climática: La pérdida de los sistemas agrícolas y ganaderos tradicionales degrada la biodiversidad, empobrece el suelo y compromete la capacidad de resistencia de los ecosistemas ante las perturbaciones del cambio climático.

Fuentes y enlaces oficiales de respaldo

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